¿Qué ocurre con las cuentas bancarias después de un divorcio?

Introducción

Vamos viendo, a medida que vamos publicando entradas, que el mayor de los problemas a la hora de divorciarse, a parte de los hijos, es el tema económico. Hemos dedicado bastantes entradas a ello. Y es que no es fácil, si no se tienen los conocimientos e información suficiente, decidir qué es de cada uno. Hay que tener muy claras las consecuencias que subyacen al optar por uno u otro régimen económico. Sabemos que aunque la sociedad de gananciales sea prioritaria en todo el estado menos en aquellas comunidades autónomas donde exista un régimen especial, como es el caso de Catalunya, se puede optar por un régimen diferente a través de las capitulaciones matrimoniales, que ya vimos en su día qué implicaciones tienen en el matrimonio.

Vamos a centrarnos en algo muy concreto que todas las parejas tienen: las cuentas bancarias. Poca gente sabe qué se debe hacer con el dinero que consta en las cuentas bancarias, sea a nombre de uno de ellos o de los dos y eso va a depender únicamente del régimen económico que rija el matrimonio.

En el régimen de separación de bienes

Parece que con el régimen de separación de bienes la liquidación económica del matrimonio está más clara, pero no siempre es así, pues seguramente creerás que si ambos sois cotitulares de la misma cuenta bancaria significa que ambos tenéis un derecho de propiedad sobre el dinero que hay en ella, pero no es así. Lo que existe es un derecho por parte de ambos de disponer de ese dinero que se encuentra en la cuenta conjunta, pero a la hora del divorcio y de liquidar esa cuenta, se va a tener en cuenta lo aportado por cada uno a esa cuenta corriente. Así, si uno ha aportado el 100% del dinero que figura en el banco, pudiendo demostrarlo, y el otro miembro de la pareja no ha ingresado nunca nada, el primero tendrá derecho a recuperar la totalidad de ese dinero. En este sentido, encontramos una línea jurisprudencial muy clara tanto en las Audiencias Provinciales como en el Tribunal Supremo. Os transcribo la argumentación jurídica que hace la Audiencia Provincial de Barcelona en una sentencia de 2017, siguiendo el criterio del Tribunal Supremo:

“En relación a las cuentas, depósitos o fondos de inversión, la doctrina jurisprudencial de esta Sala no da un valor determinante o concluyente, por sí sola, a la titularidad bancaria de los mismos ya respecto de la condición de propietarios de los partícipes, o bien, respecto del reparto o de su distribución igualitaria, pues en ambos casos habría que estar al título material que causaliza dicha adquisición o atribución patrimonial. (…)” La sentencia del Tribunal Supremo citada en la sentencia de instancia, nº 83/ 2.013, de 15 de febrero , establece que “Es doctrina reiterada de esta Sala que la cuentacorriente bancaria expresa una disponibilidad de fondos a favor de los titulares de la misma contra el Banco que las retiene, no pudiendo aceptarse el criterio de que el dinero depositado en tales cuentas indistintas pase a ser propiedad de uno de ellos, por el solo hecho de figurar como titular indistinta”

“Tales depósitos indistintos no suponen por ello comunidad de dominio sobre los objetos depositados, debiendo estarse a cuanto dispongan los tribunales sobre su propiedad. Por ello, el mero hecho de apertura de una cuentacorriente bancaria, en forma indistinta, a nombre de dos o más personas, lo único que significa prima facie, es que cualquiera de los titulares tendrá frente al Banco depositario, facultades dispositivas del saldo que arroje la cuenta”

“La doctrina del Tribunal Supremo viene estableciendo de forma reiterada que la existencia de cuentas conjuntas determina únicamente la posibilidad de disponer de los fondos existentes en las mismas de forma indistinta, pero sin que ello determine la existencia de una comunidad de bienes sobre los fondos de la cuenta , ya que la propiedad de los fondos es cuestión que afecta a las relaciones internas entre los distintos cotitulares, debiéndose acreditar, por tanto, la procedencia de los fondos por parte de quién pretende atribuirse la titularidad total o parcial de los mismos”

Así pues, durante el matrimonio cada uno tiene un derecho de disposición sobre la cuenta conjunta, como harían dos cotitulares, sin necesidad de estar casados. Es por eso, que en el régimen de separación de bienes no se procede a realizar una disolución de una supuesta sociedad existente entre los cónyuges, en el mismo momento en que tramita el divorcio, porque el tratamiento que tienen para el Derecho es el mismo que el de dos cotitulares, ya se encargaran ellos de proceder a liquidar esos bienes si así lo estiman oportuno. Pero ojo, que una disposición de dinero sin el consentimiento del otro cotitular, y haciéndolo de una parte del dinero que no se ha aportado, puede ser constitutivo de un delito de apropiación indebida.

En la sociedad de gananciales

Como ya sabemos, en la sociedad de gananciales, todo aquello producido o ganado durante el matrimonio es de ambos, pero sabemos también que dentro de la sociedad de gananciales existen bienes privativos y bienes gananciales. Se plantea entonces la duda sobre si el dinero de las cuentas bancarias comunes son de ambos o no. A diferencia del régimen de separación de bienes, en la sociedad de gananciales, sí que el dinero pertenece a ambos por igual. Pero como siempre, hay un par de situaciones que debemos tener en cuenta ya que los matices son muy importantes:

En primer lugar, si un bien privativo (en forma de dinero), ha sido ingresado en la cuenta corriente conjunta, pasará a tener el carácter de ganancial. Para evitar esta situación, lo que debemos hacer es dejar claro que este bien sigue siendo privativo y que esa es la voluntad de ambos cónyuges.  

En segundo lugar, nos podemos encontrar con que en fechas próximas al divorcio, uno de los cónyuges haya dispuesto de cierta cantidad dineraria, y además por un importe elevado. Pues bien, la jurisprudencia es unánime a la hora de determinar que cuando esta situación ocurre, la persona que ha dispuesto de ese dinero, debe demostrar que era para sufragar gastos familiares, de los contrario, se entenderá que ha sido en beneficio privado y que por lo tanto a la hora de disolver la sociedad de gananciales, ésta tendrá un derecho de crédito contra esa persona, por el importe retirado de la cuenta.

Eso sí, no siempre todos los bienes pasan a ser gananciales, por el mero hecho de estar casados, ni lo que se inscribe a nombre de un solo miembro de la pareja pasa a ser un bien privativo. En este sentido, si ambos miembros tenían cuentas bancarias separadas antes del matrimonio, ese dinero que ahí figura, será privativo de cada uno de ellos, pero los intereses que pueda generar ese dinero mientras dura el matrimonio, ya será ganancial. De la misma manera que si se tienen cuentas separadas, que se nutren con el dinero que proviene del salario, y con ese dinero se adquiere un bien que se inscribe a nombre de uno solo de los cónyuges, no significa que ese bien pase a ser privativo, sino que tendrá el carácter de ganancial, pues el salario no forma parte del acervo de bienes que son considerados como privativos.

Sabemos que éste punto es el que crea más dudas a la hora de gestionar el divorcio, así que ante cualquier cuestión ponte en contacto con nosotros y te ayudaremos a resolver todas las preguntas que tengas.

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